Mercado de Padrón

En Padrón, el domingo, es día de mercado. Se juntan allí los vendedores ambulantes de jerséis y calzoncillos con las señoras que ofrecen sus cestos repletos de tomates y pimientos cultivados en sus propios huertos. Ellas tienen el secreto de la gastronomía gallega: el producto. Patatas, grelos, lechugas, ajos, cebollas… Todo rústico y auténtico, como ellas. ‘Os pementos’ son la verdura local por excelencia, hortalizas con sorpresa (unos pican e outros non).

Otra de las maravillas del mercado son sus panes. Cada establecimiento los expone en vitrinas o en los mostradores ambulantes de madera. Algunos más grandes y blancos, otros más pequeños y cocidos, pero todos muy reales, panes de verdad. La baguette prefabricada de mi memoria, a su lado, parece una broma.

Como si invitaran a combinarlos, al lado de los panes, las prominentes tetillas, tan blanquitas y suaves, de leche de vaca gallega. Algunas tienen la forma puntiaguda que estoy acostumbrada a ver en los supermercados de Barcelona, pero otras son círculos planos y desparramados (la costra exterior se ha agrietado y el queso más tierno ha empezado a salir de su cáscara). Para mí, esas son las buenas tetillas. Los bordes del desparrame de tetilla (no se si me explico) son un bocado especial, como el ‘socarrat’ de la paella, el pedazo central de la pizza, o el currusco de una barra de pan. Partes especiales de un todo.

El recorrido gastronómico de Padrón acaba en una ‘pulpeira’. En los laterales del mercado se montan grandes carpas, con bancos y mesas corridas de madera, llenas de bullicio, música y olor a churrasco. En la entrada, brasas donde se asa la carne y los chorizos y ollas enormes, sobre llamas de butano, llenas de agua hirviendo. Los pulpeiros introducen con un gancho a los  cefalópodos, gigantes, que un momento se vuelven de color rosado o granatoso. Los sacan y los cortan con una rapidez y una destreza asombrosas. Los trozos de pulpo se disponen en unas circunferencias de madera, se rocían con sal, pimentón y aceite de oliva y se llevan a la mesa.

Cualquier pulpo que hayáis comido fuera de Galicia es un sucedáneo de éste. Pura mantequilla en la boca y sabor contundente. Para beber, dos opciones: una Estrella Galicia bien fría o una ‘cunca’ de Ribeiro (un pequeño bol de cerámica donde se sorbe el vino, a modo casi de sopa).

Feliz domingo de mercado.

Mercado de Padrón. Todos los domingos.

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