La barra del Coure

Nos habían hablado tan bien de la barra del ‘Coure’ que finalmente nos decidimos a probar. Lo primero que nos sorprendió al llegar fue que teníamos reserva para las nueve y media y no nos pudimos sentar hasta veinte minutos más tarde. Estuvimos tomando una caña, de pie, casi en fila india detrás de la gente que cenaba en los taburetes de la barra. Un poco incómodo, pero la ilusión por la experiencia hacían que valiese la pena la espera.

Empezamos con unas Croquetas de Pollo. Aunque alguna tenía demasiado curry (incluso un grumo) y el apio del caldo se hacía notar con toda su contundencia, estaban muy buenas. Los trozos de pollo de verdad les hacen ganar puntos.

Seguimos con la Ensaladilla Rusa. Pues eso. Ensaladilla Rusa, sin más. Sin grandes emociones positivas, pero tampoco negativas.

Elegimos también una de las sugerencias del día, Sardinas marinadas con escalivada. La textura del pescado muy bien, aunque en mi opinión le faltaba sabor al plato, le faltaba algo, un toque que no se cómo definir. Le faltaba ese detalle que te hace sonreír o cerrar los ojos cuando algo muy rico explota en la boca.


Lo siguiente fue el Tartar de Buey con mascarpone de mostaza. Muy bueno.

El siguiente plato fue el mejor de toda la cena: Mollejas de ternera a la mantequilla negra. Estaban espectaculares, sabrosas, con la textura especial de las mollejas, tiernas… Muy, muy recomendables, sobretodo porque no siempre se tiene la ocasión de comer este producto (las de Can Kenji también son buenísimas!).

Para terminar, Carrilleras de Ternera con parmentier de patata. Las he comido mejores, aunque tampoco puedo decir que estuviesen malas.

Lo peor de la velada fue que, cuando ya habíamos terminado estábamos de sobremesa, todavía con media botella de vino por tomar, nos invitaron a dejar dos sitios libres en labarra (poniéndonos dos de nosotros en el pasillo) para que los clientes que esperaban pudiesen tomar asiento. Pagando más de 40 euros por persona y habiendo esperado ya al principcio (aún teniendo reserva), nos pareció un detalle desagradable. No nos estaban echando, pero hubiesen tenido que tener un poco más de tacto.

En resumen, la experiencia me dejó un poco fría. La puntilla final ayudó a generar esta sensación.

COURE. Passatge Marimón, 20. Barcelona. 932 007 532.

Precio: 40 euros.

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One response to “La barra del Coure”

  1. dorita says :

    Ya se sabe cuando algo se pone de moda. Ademas de subir los precios bajan la calidad.

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