CLOUDSTREET BAKERY. Panes con alma

Cloustreet Bakery. C. Rosselló, 112. Barcelona. 93.250.58.28. http://www.cloudstreet.es

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Oía hablar de un pequeño horno en la calle Rosselló que se estaba convirtiendo en referencia en Barcelona, pero no me daba cuenta de que se trataba de la pequeña y antiquísima panadería donde, en mis años de universidad y piso compartido junto al Hospital Clínic, compraba barras mini para los bocatas que me llevaba a la facultad, o croissants -con chocolatina aparte- para mis meriendas de tardes de estudio. Cuando siguiendo las indicaciones llegué a la puerta de Cloustreet Bakery me sorprendió que el letrero rojo de la calle fuese exactamente el mismo, aunque todo lo que lo rodeaba era diferente, más bonito y más moderno. El escaparate me atrapó, lleno de financiers y pequeños cakes de sabores variados: limón, espelta y chocolate, higos, plátano y chocolate…

Al entrar, enseguida me entraron ganas de llevarme la tienda entera. Scones (grandes, triangulares, diferentes a los que he comido en Inglaterra), galletas, bollos…

 

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Para merendar, escogí un Pain au chocolat muy bueno (incluso un punto superior al de Turris que me pirra) y un Brioche de canela y pasas delicioso, con un punto picante que no consigo descifrar (¿clavo?).

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El amabilísimo chico, detrás del mostrador, me explicó que todos sus panes son ecológicos, elaborados masa madre, con harinas de cereales antiguos, no refinadas, molidas a la piedra. Me decanté por el Kaiser, una pieza blanca con aceite de oliva (corroboro ya mismo que está delicioso), un Chusco bio “normal” (si hay algo en este local que lo sea) y otro de centeno “para principiantes”, con mezcla de un par de harinas para que no resulte tan consistente a los no iniciados (aun así, contundente pero rico).

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Era evidente que estaba en un sitio especial y pregunté, aproveché la visita, investigué. Tonatiuh Cortés es mexicano y encantador. Atiende con una sonrisa y amabilidad absoluta a cada cliente que entra (son unos cuantos, se nota que están triunfando en el barrio). Me cuenta que llegó hace diez años a Barcelona para estudiar música, toca la flauta dulce. Después de unos años de carrera profesional musical, enseñado por una gran figura, se cansó del ambiente competitivo que se generaba entorno al trabajo, con sueldos bajísimos y casi nada de tiempo libre. Él quería vivir, disfrutar de la playa, del buen tiempo de Barcelona, de sus amigos y de su pareja.

Y aquí es donde el trigo y el centeno entran en escena. Ton era un apasionado del pan. Había aprendido a hacerlo en casa con el maestro Ibán Yarza. Fue éste quien lo recomendó a los propietarios de Barcelona Reykjavik, cuando necesitaron personal. Así empezó su trayectoria “panarra”. Después de un año trabajando en este templo de los panes ecológicos (a precio de oro), tenía ganas de volar solo.

Junto con dos socios australianos, Nigel y Crick, dueños también de La Federal y Papabubble, empezaron a forjar un proyecto. Pasaron dos años con la idea clara en la cabeza, buscando un local que tuviese obrador de pan y se adaptase a sus necesidades. Por fin, encontraron este establecimiento en traspaso, este antiguo horno donde yo compraba el pan y los croissants. Después de cuatro meses de obras y limpieza, el 22 de julio del año pasado (están a punto de montar una gran “fiesta de aniversario”) abrieron Cloudstreet Bakery.

El punto neurálgico de esta panadería, si podemos llamarla así, es un horno de 1926. Había estado en desuso durante décadas, así que tuvieron que rehabilitarlo y ponerlo en condiciones. Ton me lo enseña orgulloso. Alucino con las dimensiones de la plataforma donde se cuece el pan y con la pila de leña que tiene preparada para el siguiente horneado, encina del Montseny. La diferencia de los panes de Cloudstreet es que aquí las piezas están en contacto con el fuego, aportándoles un toque ahumado que ha habido que controlar para que no resultase excesivo. Con una gran pala de 5 metros de largo recogen cada pieza… Ton, encantado con su trabajo y con las visitas, me invita a asistir, cualquier día a las 8 de la mañana, al horneado diario.

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Me enseña incluso la parte de arriba de la casa, una pequeña vivienda de las antiguas del Eixample, con dos habitaciones y un patio. Aquí nació el anterior propietario, entre olores a panes. En el futuro, puede que usen el espacio para dar clases de pan, o para alojar a stagers que quieran aprender la técnica.

Estos chicos trabajan duro. Se han currado la idea y se curran el día a día con su actitud. Que dure, que funcione, que la clientela sepa apreciar el pan bien hecho, con materia prima de altísima calidad y a precios razonables.

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Ah! Por si queréis acompañar vuestro bollo de merienda con alguna bebida, en una nevera abierta, a la vista, tienen bebidas naturales, agua con gas y también gominolas de esencias naturales de Çukor. ¿Os suena?

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3 responses to “CLOUDSTREET BAKERY. Panes con alma”

  1. anna says :

    Hola!

    Una buena recomendación y buen blog sin duda!

    ¿Cómo podría contactar contigo?

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